
Me llamo Pat y elegí una vida distinta, o al menos lo intento.
Durante años viví en ciudades donde los días se medían con relojes y notificaciones. Pero algo dentro de mí pedía silencio, tierra, raíces. Así que un día, decidí escuchar mi voz y tomé una decisión: dejar atrás el ruido y comenzar una nueva vida en el rural gallego.
No fue fácil, pero fue real.
Aquí, entre huertas, piedras antiguas y mañanas envueltas en niebla, empecé a entender que vivir no es sólo resistir la prisa, sino sembrar otra forma de mirar el mundo. Y comencé a escribir sobre lo que veía y lo que sentía. A veces con la tierra entre las uñas, a veces con palabras que no sabía que tenía dentro.
Este blog es parte de ese camino.
No soy experta en casi nada, pero me apasionan muchas cosas: la autosuficiencia, las historias olvidadas, las tradiciones que aún susurran en los pueblos, las preguntas incómoda, y también la tecnología, pero sólo cuando está al servicio de la vida, no al revés.. Y creo en el poder de contar desde lo vivido, lo cotidiano, lo que no sale en los titulares.
Si has llegado hasta aquí, tal vez tu también estés buscando otra manera de estar en este mundo.
Bienvenido. Aquí cultivamos más que plantas. Aquí cuidamos el vínculo con la tierra, con la memoria y con lo que aún puede ser.
